EDITORIAL
Publicado por revistaportada en Junio 23, 2007
INDEMNIZAR A LAS VICTIMAS DEL RELLENO SANITARIO 
El municipio de San Gil (que por carambola serán los contribuyentes sangileños) podría verse obligado a pagar cientos de millones de pesos (tal vez miles) como indemnización por daños morales (por tratarlos como parias diría yo) a los habitantes de la vereda el cucharo (deberían indemnizarnos a todos por la capacidad de resistencia) surgidos como consecuencia de soportar en sus sangileñas tierras, la recepción de cuatrocientas toneladas diarias de basuras provenientes de 21 municipios de Santander.
No es descabellada la premonición; guardando proporciones de caso, (derrumbe del relleno) el tribunal administrativo de Cundinamarca, condenó al distrito de Bogotá y a la firma Prosantana S.A (en nuestro escenario podría ser Tecnoambientales) a indemnizar “por los perjuicios morales”, a 1.238 víctimas residentes cercanos al relleno sanitario doña Juana en Bogotá, este fallo puede costarle a la capital de la República indemnizaciones por más de 1.600 millones de pesos. El impacto negativo del relleno (los rellenos) de la vereda el cucharo se derivan de los malos (remalos) olores, los gases tóxicos emitidos, los lixiviados que terminan “llegando al río” (¿se acuerdan de la campaña de Andina?), la cercanía a la cuenca del río Fonce, los brotes epidémicos de enfermedades respiratorias, hepáticas, renales, diarreicas y cutáneas, la proliferación de ratas, moscas, chulos.
Personalmente, estuve cerca a los rellenos sanitarios (porque no permiten la entrada… ¿cuál es el miedo a la prensa libre?) para constatar de primera fuente las anomalías denunciadas, y en verdad en vomitivo el espectáculo.
La alcaldía de San Gil no puede hacerse el de la vista gorda en esta calamidad social, quizá la responsabilidad fiscal en caso de indemnización, toque los bolsillos del alcalde de San Gil de los últimos dos periodos. La CAS, como primer ente ambiental, debe tomar cartas serias en el asunto, pues su responsabilidad social ante los sangileños compromete el cuidado de la naturaleza misma para los próximos hijos de nuestros paisanos.
El tribunal de Cundinamarca falló a favor de los habitantes del relleno doña Juana según la distancia. Beneficiando con montos proporcionales a los residentes ubicados a menos de 1.500 metros, a quienes residen entre 1.500 y 3.000 metros, y a quienes residen entre 3.000 y 5.000 metros. Medidas estas tomadas, entre la vivienda y el sitio del relleno.
La demanda en Bogotá fue puesta por dos abogados representando a 1.232 afectados.